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Se ha detectado en suelos, aire y agua de lluvia de la región de San Joaquín, en la Sierra Gorda de Querétaro

ALTOS NIVELES. En la región de San Joaquín, Querétaro, hay una mayor concentración de mercurio en los suelos que en el agua de lluvia y el aire. (Foto: ESPECIAL )

Jueves 29 de noviembre de 2012 Leonardo Huerta Mendoza | El Universal

Durante siglos, debido a la intensa explotación de sus minas de mercurio, la región de San Joaquín, en la Sierra Gorda de Querétaro, ha padecido y sigue padeciendo un grave problema de contaminación por ese material pesado.

Hace cuatro años, un grupo de científicos del Centro de Geociencias de la UNAM -conformado por biólogos y edafólogos (especialistas en suelos)-, invitó a la doctora Rocío García Martínez, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera, a participar en un proyecto de investigación en esa región, con el fin de estudiar los efectos del mercurio en la salud de las personas.

Como especialista en química atmosférica, García Martínez realiza una labor fundamental dentro de este grupo, ya que existe una interacción cíclica entre los suelos, el agua y el aire.

“A lo largo de 18 años me he dedicado a analizar la composición química del agua de lluvia, en relación, sobre todo, con los metales pesados, en los que me he especializado como parte del Grupo de Química Atmosférica que encabeza el maestro Armando Báez”, dice.

Cabe mencionar que los contaminantes originados por actividades humanas se incorporan a la atmósfera y posteriormente son arrastrados por el agua de lluvia, que los deposita en los suelos.

La investigadora universitaria y sus colegas tomaron muestras de agua de lluvia en la región de San Joaquín, Querétaro, y, mediante un análisis por absorción atómica, hallaron mercurio, pero también aluminio, cadmio, cromo, hierro, plomo, níquel y vanadio.

“Nosotros esperábamos encontrar metales en esas muestras, pero no en concentraciones tan anormales. En todos lados hay emisiones contaminantes a la atmósfera y en todos lados se encuentra agua de lluvia con metales pesados, pero no en las concentraciones que descubrimos en esta región”, comenta la especialista en química atmosférica.

Minas de la época prehispánica

En suelos ácidos, el mercurio es más biodisponible que en los alcalinos. Ahora bien, cuando llueve, el mercurio que está en los suelos migra hacia el subsuelo y los mantos acuíferos por infiltración y escurrimientos; después se distribuye también, por evaporación, en la atmósfera.

En la región de San Joaquín, Querétaro, hay una mayor concentración de mercurio en los suelos que en el agua de lluvia y el aire, como consecuencia de la intensa actividad minera que ha habido allí desde hace mucho tiempo (de hecho, de las casi 300 minas existentes hasta la fecha, más de la mitad son de la época prehispánica).

De este modo, la contaminación por mercurio de suelos, agua y aire, y su impacto en la salud pública, ha dado origen a diferentes proyectos interdisciplinarios en los que han participado instituciones de educación superior locales, nacionales, así como extranjeras.

“Por el efecto tóxico del mercurio en los sistemas terrestres y acuáticos, considero que es muy importante integrar su medición en el agua de lluvia (en la fracción soluble e insoluble) y el aire. Mi interés primordial se relaciona con el efecto que tiene este metal pesado en la poblaciones vulnerables, como las de niños y ancianos”, indica Rocío García Martínez.

El problema se agrava considerablemente porque los habitantes de la región de San Joaquín, Querétaro, están expuestos todo el tiempo al mercurio: en efecto, como los suelos se encuentran contaminados, los productos agropecuarios, que son para consumo doméstico o autoconsumo, también lo están.

A esto hay que añadirle el hecho de que la explotación de la minas se lleva a cabo de manera clandestina, sin ninguna medida de seguridad.

“Por la falta de actividades económicas redituables en la región, algunas personas aún se ven obligadas a trabajar en la extracción de mercurio. Esto resulta complicado, difícil, riesgoso, pero la necesidad de la gente es mucha”, asegura la doctora García Martínez.

Daños a la salud

El peligro del mercurio radica en su grado de toxicidad. De los distintos compuestos de este metal pesado, el más tóxico es el metil mercurio.

De vida media corta, el metil mercurio, que es volátil, penetra en las membranas y el tejido adiposo por su alta solubilidad en lípidos; puede encontrársele en los riñones, el hígado, la sangre, la orina, la leche materna y el cabello.

Es muy difícil eliminarlo a través de la orina porque, al ser tan soluble en grasas, se acumula en el organismo; incluso compite con el calcio y por ello ocasiona problemas de dentición en niños y adultos: las piezas dentales se pierden o bien adquieren un color oscuro.

Además, cuando los vapores del metil mercurio son inhalados entran en el sistema nervioso central y pueden causar enfermedades neurológicas muy graves y, según su grado de toxicidad, daños en el ácido desoxirribonucleico (ADN) o en el ácido ribonucleico (ARN).

Como el mercurio y sus compuestos están muy involucrados con los glóbulos rojos, sus concentraciones en el organismo se pueden medir por medio de análisis de sangre.

Biorremediación

La lluvia limpia la atmósfera de las partículas de mercurio, que al caer en la tierra se infiltran en el subsuelo, donde quedan biodisponibles.

La biodisponibilidad depende del pH de cada suelo. Como ya se dijo, en suelos ácidos, con un pH de entre cuatro y cinco, la biodisponibilidad es mayor. Si el mercurio es capturado por plantas, algunas lo absorben y otras lo eliminan.

“En algunos estudios con maíz y jitomate encontramos que el mercurio se queda en hojas, en tallo y en raíz, pero no en el fruto. Lo mismo ocurre con el frijol”, señala Rocío García Martínez.

Los investigadores universitarios ya están haciendo otros estudios para ver si esto que ocurre con tales plantas se puede aprovechar en un proceso de biorremediación para sembrar maíz, jitomate y frijol en suelos contaminados.

Más información, en el siguiente correo electrónico: gmrocio@atmosfera.unam.mx

Contaminación por mercurio


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